miércoles, 16 de marzo de 2011

Campus de Mahdia: aprender enseñando, enseñar conviviendo.

Del 8 al 24 de julio de 2010, tuve la suerte de formar parte del grupo de profesores del Campus de Lenguas de Mahdia, una iniciativa tunecina que consiste en la convivencia durante quince días entre estudiantes de español de diferentes universidades del país y animadores y profesores tunecinos y españoles.

Todos, profesores y estudiantes, compartimos días y noches entre la residencia donde nos alojamos, muy cerca del mar, la cantina en la que recuperamos las fuerzas del día y la universidad.

Por las mañanas, tenemos cuatro horas de clase (una de fonética, una de informática y dos de conversación), en las que tratamos diferentes temas (diez en total) como la situación de la mujer, el medioabiente, el negocio y el deporte, etc. Después de comer aprovechamos las horas de más calor para ir a la playa, dormir la siesta, mirar internet o divertirnos hasta las seis y media que comienzan los talleres. Hay tres talleres diferentes que los alumnos escogen al comienzo de la quincena: música, teatro y escritura. Los tres tienen como objetivo preparar actividades para la fiesta del último día, en la que se realizan actuaciones musicales, representaciones teatrales y se reparte el periódico del campus. Por las noches toca el turno de otras actividades llevadas a cabo por un maravilloso equipo de animadores: talleres de salsa, flamenco, karaoke, películas... También los fines de semana hay excursiones a diferentes lugares del país para visitar ciudades o asistir a actividades culturales como los conciertos de música clásica del anfiteatro romano de El Jem.

Pero lo más importante del Campus de Mahdia es el ambiente. Un clima de convivencia y de intercambio de experiencias que ha cambiado la vida de todos y cada uno de los que hemos pasado por allí. Hemos tenido la posibilidad de aprender muchísimas cosas sobre nuestros alumnos, amigos y compañeros y de comprender mejor aspectos culturales de nuestros hermanos tunecinos, a la vez que hemos podido mostrar nuestra forma de ser a los chicos y chicas con los que hemos convivido durante esos intensos quince días.

Si hay algo que hace que los que trabajamos o queremos trabajar en la enseñanza de lenguas extranjeras podamos sentirnos afortunados de nuestra profesión, es que ésta nos da la oportunidad de aprender enseñando, de compartir momentos con alumnos que se convierten en nuestros maestros en la vida y de darnos cuenta de que todos somos personas con ganas de disfrutar de nuevas experiencias en compañía de los demás.

Todo esto y mucho más es lo que se aprende en el Campus de Lenguas de Mahdia, y por eso espero que podamos colaborar y disfrutar de la tercera sesión de esta experiencia única en el verano de 2011.

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